CONTAMINACIÓN QUÍMICA 2


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Causas y efectos de la contaminación del suelo




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Causas de contaminación


1 Almacenamiento incorrecto de productos y/o residuos en actividades industriales
2 Vertidos de residuos incontrolados
3 Escombros industriales
4 Bidones enterrados
5 Almacenamiento incorrecto de productos o residuos
6 Accidentes en el transporte de mercancías
7 Fugas en tanques u operaciones deficientes
8 Vertidos incontrolados de aguas residuales
9 Uso incorrecto de pesticidas y/o abonos
10 Alcantarillado antiguo en mal estado
11 Antiguos entierros de residuos 12 Deposición de contaminantes atmosféricos


Efectos


1 Contaminación de las aguas superficiales
2 Contaminación de las aguas subterráneas
3 Contaminación de los sedimentos del río
4 Evaporación de compuestos volálites
5 Contaminación del aire interior de viviendas
6 Utilización de agua contaminada para el abastecimiento
7 Ingestión de tierra contaminada
8 Uso recreativo de aguas superficiales contaminadas
9 Peligros en excavaciones
10 Contaminación de hortalizas y animales de granja a causa de la utilización de aguas subterráneas


Buenas prácticas

A Depósito controlado de residuos
B Industrias con medidas de prevención y protección adecuadas
C Nuevas redes de alcantarillado
D Depuradora de aguas residuales
E Balsa de almacenamiento de purines

Fuente:
**http://www.arc-cat.net/es/altres/sols/sols-causes.html**


¿Cómo se contamina el suelo?


Los plaguicidas son contaminantes que deterioran el suelo. Ciertamente los plaguicidas representan una garantía para el mejoramiento de las cosechas, la producción de alimentos y la erradicación de epidemias, epizootias y plagas, pero su mala administración y su empleo excesivo conducen a la degradación del suelo.

Los detergentes son contaminantes del suelo y del agua, al ser acarreados por el drenaje provocan espuma y capas de diferente densidad y constitución químicas que cambian las características de las aguas y de los suelos, matando microfauna y microflora o favoreciendo su reproducción en exceso, lo que provoca una disminución del contenido de oxígeno y la putrefacción masiva de que deteriora al suelo.

Los plaguicidas son todas aquellas sustancias químicas utilizadas para eliminar o controlar aquellos organismos hostiles al hombre, y se clasifican, por su composición química, por el tipo de organismo que destruyen, o por características como: persistencia, toxicidad, tendencia a disolverse en agua o a evaporarse. Su potencial como contaminante del medio ambiente depende de sus propiedades físicas, químicas y biológicas.

El primer plaguicida sintético fue el DDT, C14H9Cl5 , diclorodifeniltricloroetano o 2,2-(4,4´-Dicloro-Difenil)-1,1,1-Tricloroetano, que es un insecticida que durante la Segunda Guerra Mundial se usó para combatir el paludismo y la tifoidea, al matar al mosquito transmisor, mata moscas y cucarachas, y muchas plagas de la agricultura. No es biodegradable y se acumula en el ambiente y en el tejido grasoso causando daños, en especial a peces y aves. Se ha restringido su uso pero se producen 80 000 toneladas de DDT a nivel mundial.

Aproximadamente entre el 85 y 90 % de la superficie sembrada con maíz, soya, algodón, cacahuate y arroz se rocía con herbicidas para controlar la maleza. La mayoría de los herbicidas no eran selectivos (acababan con la maleza pero dañaban al cultivo, hasta que descubrieron el ácido 2, 4-diclorofenoxiacético (2,4-D) terminaba con las hojas gruesas de la maleza, pero permitía que las hojas de los cultivos, más delgadas, crecieran sin daño y con buenos rendimientos. Todavía es el más utilizado en el cultivo de trigo. Además se requería sólo entre 0.6 y 5 kg./hectárea en lugar de más de 500 kg/ha necesarios de herbicidas inorgánicos, como el clorato de sodio.

A nivel industrial se utilizan unos 40 herbicidas, entre los más utilizados están: la trifluralina en el algodón, habas, melón, tomate y betabel; la atrazina en el maíz, la caña de azúcar y la piña; y el fluometurón en el algodón y caña de azúcar. Una nueva clase de herbicidas se desarrolló recientemente, que representa una mejor alternativa. Un ejemplo es el GleanTM o clorsulfurón que es efectivo contra las malezas que crecen entre los cereales como el trigo, cebada y avena, y se requiere poca cantidad, alrededor de 70 g/ha.

Actualmente, el volumen de desechos sólidos ha aumentado de manera crítica, por el desmedido consumo de productos que vienen en los llamados envases no retornables, que proliferan día a día. Aunque la composición de la basura es heterogénea, sus componentes pueden catalogarse en varios grupos, en relación con la degradación biológica a que están sujetos. Materia orgánica de fácil degradación (putrescible) generalmente, formada por restos de alimentos; materiales de degradación lenta como aceites, huesos, papel, ciertos plásticos, trapo y varios metales; y otros que no se degradan como el vidrio y la mayoría de los plásticos.

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en el período


Actividad agrícola-ganadera




En las explotaciones agrícolas- ganaderas, los residuos que se producen son básicamente del mismo tipo que los de los ecosistemas terrestres. Sin embargo, el uso de pesticidas - como los fungicidas (para combatir los hongos), los herbicidas (impiden el desarrollo de la maleza y plantas que compiten con los cultivos) y los insecticidas (combaten a plagas de insectos) - y de fertilizantes produce un efecto acumulativo en las cadenas tróficas y puede resultar sumamente toxico. Por ejemplo
a) 1. un insecto ha desarrollado resistencia a un insecticida; cada insecto ha consumido 0.01 mg de este insecticida y sigue vivo.
2. Una rana ingiere mil de estos insecto, por lo tanto, ingiere 10 mg del insecticida.
3. Una serpiente se alimenta de ranas; por cada diez ranas que ingiera, habrá incorporado 100mg del insecticida, que en algunos casos puede ser fatal para estos animales.

b) 1.Un herbicida que no es degradable alcanza una concentración de 0.01 ppm (partes por millón) en el pasto.
2. Una vaca ingiere a lo largo de su visa 5000 kg de pasto, y su peso al faenarla es de 500kg ; la concentración del herbicida en su carne será de 0.1 mg/kg

3. Si un hombre ingiere mil churrascos de 250 g, estará incorporando 25mg del herbicida, cantidad superior a la dosis permitida.


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Enlace imagen: http://www.zonainfantil.chiapas.gob.mx/ambiente/img/contaminacionsuelo.jpg

En el período 1972-1992, los agricultores han perdido 500 mil millones de toneladas de suelo, a la vez que se les pedía que alimentaran a 1600 millones más de personas. Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, el principal gas responsable del efecto invernadero, subieron un 9 por cuiento. Cada año, el mundo perdió 17 millones de hectáreas de bosques tropicales y 3000 especies de flora y fauna, muchas de las cuales ni siquiera se llegaron a conocer.
Entre 1950 y 1985, la cantidad de pesticidas se multiplicó por un factor 20, la de los abonos químicos pasó de 14 millones de toneladas a casi 140 millones. Estos desarrollos contienen una contrapartida: destrucción de suelos, contaminación de aguas, enorme consumo de recursos energéticos fósiles, entre otros.

Fuente: La Nación Revista, Especial Ecología. 31 de enero de 1999.

Actividad industrial


Toda las actividades industriales originan residuos, por lo general muy tóxicos, que tienen poca utilidad y constituyen un peligro latente. Los residuos pueden ser restos de los materiales usados en la fabricación o productos defectuosos o secundarios.

En este grupo se incluyen también las explotaciones mineras, que se caracterizan por producir enormes cantidades de residuos contaminantes difíciles de degradar, y la actividad de las centrales térmicas, que queman carbono y generan inmensas cantidades de cenizas que se acumulan en el suelo.


Fuente:
Biología 1 Ed. Santillana Hoy




Enlace externo:
Video: Peligro invisible (parte 1/3) You Tube


CONTAMINACIÓN QUÍMICA INDUSTRIAL


Entre las industrias más conflictivas se sitúa, sin duda, la del cloro. Este tipo de industria, como otras, no es sólo un problema en sus puntos de fabricación sino en muchos de sus productos finales, como veremos en su momento. La industria del cloro. Esta industria, una de las más fuertes en el ámbito de la industria química, tiene muchas ramificaciones , ya que las sustancias cloradas se utilizan en los más diversos sectores como el de los plaguicidas, los disolventes, o el papelero. Y por supuesto, en el de los plásticos, como el PVC. La historia de conflictos ligados a este tipo de industrias –por las denuncias habidas sobre su contaminación con dioxinas, hexaclorobenceno, mercurio, etc.- es larga.
Capítulo aparte merecería la industria papelera. Han corrido ríos de tinta sobre los más diversos episodios de contaminación grave ocasionados por tales instalaciones que suelen generar fuertes campañas de oposición de la población allí donde se asientan. Desde las papeleras no es raro que se emitan al medio ambiente compuestos tóxicos como las dioxinas.
Otro tipo de instalaciones conflictivas son las plantas incineradoras que tanta polémica han levantado en nuestro país. Durante mucho tiempo ha habido grandes campañas de oposición a este tipo de instalaciones de tratamiento de residuos, fuesen estos Residuos Sólidos Urbanos o residuos industriales, por las emisiones que generan de contaminantes como dioxinas y furanos. De hecho las incineradoras son una de las principales de emisión de tóxicos extraordinariamente peligrosos como las dioxinas que acaban contaminando el entorno, llegándonos posteriormente, por ejemplo, a través de la dieta. El 90% de la exposición humana a las dioxinas es a través de los alimentos ( un 80% de la exposición total por alimentos de origen animal).. Investigadores como el neurotoxicólogo ambiental Eduardo Rodríguez Farré, presidente de Científicos por el Medio Ambiente (CIMA), han seguido de cerca esta problemática denunciando las altas emisiones de dioxinas generadas desde instalaciones como las incineradoras. Es particularmente interesante revisar estudios como los que muestran como crecían las concentraciones de dioxinas y furanos , más de un 40% en tan sólo 4 años, en la sangre de las personas que vivían en un radio cercano a las mismas - entorno a una planta incineradora una vez esta comenzó a funcionar (probablemente por la contaminación de la dieta). En Francia ,por ejemplo, se planteó el cierre de incineradoras como la de Lille, tras detectarse altos índices de dioxinas en la leche de las vacas en su entorno. A veces, en pocas ocasiones, la evidencia científica hace que las autoridades actúen o que al menos reconozcan algo de la situación aunque luego lo que se haga en realidad sea poco. Así por ejemplo, en el año 1998 , el Ministerio de Medio Ambiente de Francia reconoció que en ése país ,cada año, fallecían entre 1.800 y 5.200 personas a consecuencia de cánceres debidos a la exposición a un grupo concreto de sustancias tóxicas: las dioxinas. Lo importante de esta cifra ,al margen de la dificultad de realizar estimaciones, y de lo acertada que pueda ser o no, es que se refiere a un único grupo de sustancias. Por que el problema tiene que ver con numerosos grupos de ellas en los que se integran miles de compuestos diferentes. Sin embargo, a pesar de lo que se sabe sobre las dioxinas ni en Francia (más allá de alguna actuación puntual) ni en general en el resto de países se ha actuado debidamente para reducir las emisiones de estas sustancias. La incineración es un próspero negocio para ciertas empresas de bienes de equipo ,constructoras, eléctricas y bancos accionistas, que se benefician de los ingresos por cada tonelada de residuos que queman, de subvenciones, de venta de electricidad, etc. Tan próspero es el negocio , no para la sociedad en su conjunto claro está, para la cual la incineración es una opción carísima a nivel económico, sino sólo para unos cuantos, que se van venido a sumar otros. Desde hace años se ha extendido la incineración de residuos tóxicos en plantas cementeras para abaratar los gastos en combustible en estas instalaciones a base de utilizar como tal plásticos (como los envases de pesticidas), aceites de automoción, neumáticos, etc., aparte de percibir ingresos como gestores de residuos. Se denuncian emisiones de PCB, dioxinas, furanos, plomo, cadmio, mercurio, etc. Entre las cementeras que se denuncia que incineran residuos, se cuentan algunas de Bilbao, Arrigorriaga, Venta de Baños, Buñol, Sant Vicente del Raspeig, Lorca, Yepes, etc..




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Imagen: adnmundo.com

No hay que olvidar, por supuesto, otras industrias más clásicamente asociadas a denuncias por contaminación, tales como la metalúrgica. El hecho de que cada vez haya más de estas instalaciones que se dediquen también a la fundición de metales reciclados, de procedencia nacional e internacional, añade más preocupación. Ya que ,además de los contaminantes más tradicionales, puede sumarse la presencia de infinidad de muchos otros contenidos en aceites, pinturas, plásticos,… incluso elementos radiactivos que han generado más de un susto en estas instalaciones.
Desgranar la cantidad de sustancias tóxicas que se emplean en muchas industrias sería excesivamente prolijo , pero voy a intentar , a través de un ejemplo, que puedan hacerse una idea. Pensemos en la industria textil . Dejando a un lado los pesticidas agrícolas que ya puede llevar el algodón de partida o los ectoparasiticidas que puede portar la lana, pongamos por caso, en todo el tratamiento de los tejidos se emplea frecuentemente una abundantísima cantidad de sustancias tóxicas. Entre ellas podemos citar los alcoholes y alquilfenoles etoxilados de los detergentes con los que se limpia la lana, sin descartar a veces el uso del cancerígeno disolvente tricloroetileno. Para poder hilar mecánicamente se lubrica con aceites minerales, que pueden ser fuente de hidrocarburos aromáticos policíclicos. Para almacenar los hilos y que se conserven bien, suelen emplearse bactericidas y funguicidas. Para que luego, en los telares, no se rompan los hilos se usan colas químicas que de nuevo pueden ser portadores de sustancias conflictivas. Y después, claro está, hay que desencolar los tejidos con más tratamientos químicos o blanquearlos con cloro, pudiendo dar pie a la generación de triclorometano y dioxinas. Y para que hablar del proceso de tintura y estampación donde puede aparecer el temido cromo 6, bencenos, ftalatos, hidrocarburos aromáticos, etc. Y, en fin, por no extendernos y para concluir, en el acabado suelen añadirse algunos biocidas, retardantes de llama, y demás.
En resumen, un proceso en el que pueden usarse una larga lista de sustancias químicas tóxicas que en algún caso podrían perjudicar la salud de los trabajadores o acabar, por ejemplo, contaminando las aguas de vertido de las factorías. Desde el tratamiento con el irritante y carcerígeno formaldehído para evitar que la ropa encoja y fijar en ella colorantes y pigmentos, a compuestos organoestánnicos usados como estabilizantes en el PVC (con posibles efectos inmunotóxicos y sobre el desarrollo en mamíferos), pasando por detergentes industriales que contienen alquilfenoles etoxilados (de efectos hormonales), por no citar el plomo que se ha empleado en pinturas y también como estabilizante en PVC (con efectos en sistema nervioso infantil), o el cadmio usado en pigmentos y como estabilizante (clasificado como cancerígeno).
No obstante, ya lo hemos dicho, la textil no es sino una más de las muchas industrias conflictivas. El que hayamos detallado algo más lo que sucede en ella no implica que no las haya peores. Podríamos hablar mucho, por ejemplo, de las industrias productoras de pesticidas. En España, tenemos buenos ejemplos de ello, como el de la empresa Inquinosa del que tanto se habló hace años. Estaba emplazada en la localidad de Sabiñánigo, en el Pirineo de Huesca, un lugar que acaso pareciera más idóneo para otras actividades que desentonaran menos con los paisajes. Y a las orillas de uno de los río más importantes de Aragón, el río Gállego, cuyas orillas contaminó en diversos puntos con decenas de miles de toneladas de hexaclorociclohexano (HCH) generadas como residuos de la fabricación del pesticida lindano. Se produjeron vertidos deliberados y gigantescos en simples basureros municipales e incluso se especuló con que una parte se hubiera destinado a relleno para la construcción de carreteras.
Otra fábrica de pesticidas que ha dado que hablar mucho recientemente es la de Montecinca, en Monzón (Huesca), que habría contaminado fuertemente las aguas del río Cinca con DDT. La asociación ecologista Greenpeace denunció haber detectado 3.000 veces el límite “permitido” por la Confederación Hidrográfica del Ebro, según los análisis que realizó la Universidad Autónoma de Madrid . Esa fábrica produce el pesticida dicofol , utilizando DDT en el proceso. El dicofol ,además, es famoso mundialmente por ser citado en el libro Our Stolen Future (Nuestro Futuro Robado), cuando alude a las deformidades sexuales en cocodrilos del lago Apopka (Florida).
Especialmente conflictivos son una serie de lugares de la geografía donde se concentran muchas industrias . Uno de los casos más patentes lo tenemos en la ciudad de Huelva , que no solo es un problema considerable a escala nacional, sino que puede ser considerada sin duda alguna como uno de los mayores puntos negros de contaminación a escala europea. Huelva tiene unos potentes polos químicos – petroquímica, fosfatos, papeleras, metalúrgicas,…- y unas balsas de residuos con fosfoyesos radiactivos con aguas ácidas, de una extensión similar a la de la ciudad. En su atmósfera se han detectado preocupantes niveles de arsénico y otras sustancias diversas que pueden producir cáncer y daños respiratorios diversos, desde la bronquitis crónica al asma enfermedad que tiene en esta ciudad la incidencia más alta de España, un 14%. En el aire, el suelo ,las frutas y algunos alimentos marinos, se ha detectado la presencia de pesticidas organoclorados como el DDT (y su metabolito el DDE) y se usan otros como endosulfán, lindano, clordano, dieldrín , aldrín, aparte de haber dioxinas, PCBs y hexaclorobenceno.
Pero la lista de lugares que ,por diversos motivos, deben llamar nuestra atención es muy amplia: Tarragona, Puertollano, Cartagena, Martorell, Flix, … Tantos lugares que ,por razones de espacio no puedo citarlos. Por ello ,debe tenerse presente que los sitios que enumeramos no son sino una pequeña muestra de los muchos núcleos con industrias contaminantes que hay diseminadas por todo el país.
Industrias como las citadas y otras emiten a la atmósfera , a las aguas o suelos, grandes contingentes de sustancias. En un reciente informe de Greenpeace ,basado en datos oficiales, se apuntaba que la industria española reconoce el vertido al agua de un millón doscientas mil toneladas de contaminantes al año ( y eso que el dato se refiere sólo a 44 sustancias peligrosas de las miles que hay).
Uno de los asuntos más preocupantes que no se cansan de denunciar asociaciones como la citada, es la patente debilidad de la Administración española frente a estas industrias. El grado de permisividad oficial es sencillamente escandaloso. Así, por ejemplo, aunque diversos responsables, de un color político u otro, no hayan cesado de afirmar que en España iba a aplicarse el principio de que quien contamina paga , en nuestro país prácticamente el 100% de la restauración de suelos contaminados es pagada con fondos públicos, frente al 7% de Francia.


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